Cabellos rubios, tez pálida y ojos oscuros como el café.
Tímida, cerrada e introvertida, así es como los demás me ven.
Aunque muchos me juzgan sin conocerme.
Muy pocos saben que en mi cabeza siempre hay una mezcla de emociones, magias, y pensamientos coloridos.

A pesar de eso, la inseguridad, la cobardía y el miedo me acechan cada día. Me gustaría ser dura como las rocas, pero soy una persona muy débil; a veces siento que me encuentro en un agitado mar, como un sol sin ocaso, pero el piano y su melodía son luz en mi anochecer.

La generosidad, la sencillez, la justicia, el optimismo y la empatía son virtudes que me ayudan a valorar la belleza de las cosas simples y a alimentar mis sueños.

Y así me doy cuenta de que la vida es desierto y es oasis, y que no debemos dejar de ser nosotros mismos jamás. Somos protagonistas de nuestra propia historia, únicos y perfectos a nuestra manera.