A su galaxia, ésa que se halla en sus ojos.
Todo empezó así, caminaba por el crudo cemento, pensaba, en que quizás las cosas no son como las pensamos, pero que a pesar de ello nada es imposible, y fue ahí justo ahí cuando lo vi a él, en una esquina más de mi pueblo, sus ojos conectaron con los míos al instante, fue algo así como un "reencuentro" puesto que nos habíamos conocido cuando tenía 12 años en un grupo de danza, luego de unos 4 años; nunca olvide su nombre, Joaquín. Ese mismo día Joaquín escribió para mí una carta que encontré en el buzón justo antes de salir de casa, no podía creerlo, me decía: ¡Joder!, Es de él. Ningún otro pensamiento se posaba en mi mente, sólo ello; Su carta era corta, pero sustanciosa, decía:
Hola Cattleya, Como espero que lo recuerdes, soy Joaquín, te veré pronto, ésta vez, los años no nos separaran más.
Con aprecio, Joaquín.
Juro, que mi corazón dejo de latir por un milisegundo. El tiempo transcurría y pasados los meses Joaquín y yo seguíamos viéndonos, día a día empezaba a sentir las cosas de manera más latente, todo junto a él era así: latente, y como su carta decía; ésta vez, los años no nos separarían,en oposición, año tras año nos unimos más y más.
Pasaron 5 años para que Joaquín y yo nos diéramos cuenta que no había un lugar más hermoso en el mundo que apreciáramos con tanto fervor que el estar uno al lado del otro, y ahí, en un 12 de junio del 97, decidimos pasar aquella barrera de amistad, aún recuerdo con claridad y gracia aquel momento en que el decidió proponérmelo sus palabras fueron, para mi entendimiento, claras y dijo: -Cattleya, como sabes, mi lugar favorito, y tengo la certeza de que es el nuestro, es el hecho de querernos el uno al otro tal y como somos, así, tú fría y yo cálido, así, yo tan Brickfield -Sonreí, sonreí al oír ello-y tu tan Mistral...Sé que nada es fácil, pero a pesar de ello, quiero que lo que venga, pueda afrontarlo sujetando tu mano, siempre-Murmuró él mientras sonreí; Al oír esa voz, esa voz que tanto adoro, y justo con aquellas palabras allí impuestas sonrió y mirando aquellos ojos que me hacen tan feliz, digo: -Sin lugar a dudas, lo mejor que hay en mi vida, eres ¡tú!- susurré, en ese instante, todo había sido más que claro.
Nos hacemos cada vez más mayores, han habido discusiones, pero dios!, qué sería de nosotros sin las discusiones? Joaquín es un hombre encantador, con 19 años, no deja de hacer sus detalles hacia mí, siempre está pendiente de que todo respecto a él, a mí, a su familia y a todos aquellos que lo rodean estén bien, sonríe aun cuando las cosas no marchen de la mejor manera, me mira siempre con regocijo! Con tal regocijo que hace que éste se aloje instantáneamente en mí. Aquel año, fue uno de los más difíciles para ambos ya que su familia pasaba por una situación económica difícil y aunque el trabajara para ayudar con los ingresos en su hogar, no mejoraba mucho; por mi parte, empecé a padecer de una enfermedad sanguínea, que día a día tenía que controlar, en realidad no era muy grave, se trataba de ello, de controlar, de que haciéndolo podría dejar de padecerla, a Joaquín, aquello lo desmotivo demasiado, pero como siempre y cada vez que él y yo hablábamos respecto al tema lo tranquilizaba. Llega el verano de aquel año, pasamos tres semanas de ensueño juntos; tres semanas en las que no parábamos de sonreír. A la familia de Joaquín siempre la he ¡adorado!; son personas con una esencia magnifica, mis palabras no alcanzan para describir todo lo que ellos producen en mí, ellos, con su manera tan hermosa de ser me han hecho mucho más persona, los quiero demasiado. Ese verano fue uno de los mejores de mi vida, en realidad, el mejor. Pasado el verano, todo vuelve a la normalidad, ¡joder!! Como odio la normalidad; y sí que está ¡sobrevalorada!, yo, por el contrario, no tengo nada de normalidad. Los días pasan, pero dejan de pasar cuando me levanto de mi cama sorprendida y exaltada luego de que mi mama me diera la noticia de que Joaquín mi amor, mí loco amor, está gravemente enfermo y que se encuentra en el hospital, me levanto y digo: -No puede ser cierto- Cabeceo. -Lo es- dice mi mama. Miró a mi alrededor y pienso en que decir o hacer, cuando murmuro: -Iré...iré a verlo, me necesita-Tanto como tú a el-dice mi mama mientras me abraza y sale de mi habitación. Me encuentro en el hospital, espero a que sean las 12:00pm para verlo, anhelo verlo, pasados unos minutos son las doce, la enfermera me conduce a la habitación en donde él se encuentra, justo antes de dar vuelta a la perilla ella dice:-Te ha estado llamando toda la noche,anda,entra a verlo-dicho esto se retira. Jamás había tenido tanto miedo de verlo en aquella condición, las enfermedades, o el que estuviésemos enfermos, nunca nos producía miedo, pero esta vez sí lo sentí. Al fin, di vuelta a la perilla.
-¡Hola!-murmure-Hola cariño, tenía ansias por verte!-Dijo-Como estas?-dije viéndolo con ojos de preocupación ante ello, me explicó lo que había ocurrido:-...cuando me desmaye, me golpee en la cabeza fuerte, por ello estoy acá, aun me duele la cabeza, tengo dolor; Pero no es nada grave, hoy mismo me dan de alta.-Asentí ante ello, le creí, no es de los que mienten cuando se trata de salud, tras una hora haciéndolo reír y de decirle que me llamara en cuanto le dieran de alta, salí de aquel hospital, y me dirigí a casa. Tras varias horas espere impaciente, cuando de repente sonó mi teléfono lo conteste y oí al otro lado:-Ya me dieron de alta cariño, te veo en mi casa, tengo que colgar, Te amo-Lo imagine sonriendo. En pocos días Joaquín estaba mucho mejor.
02 de enero. Me desperté, puse un mensaje a Joaquín que decía: Te veo pronto cariño, iré a montar bicicleta con mis hermanas, nunca olvides que Te amo. No tardó mucho en su respuesta: Sé que te ira muy bien, ¡disfruta!, nunca lo olvidare; tu tampoco lo olvides, te amo. Fui a montar bicicleta, en el trayecto Joaquín me llamo para decirme que me esperaba en su casa para almorzar, su familia se había ido, y que tendría la cocina solo para él. Llegue a mi casa, me deshice de toda la ropa, me duche y me puse ropa limpia. Iba para la casa de Joaquín y en el camino, pensé en comprar algo para él, sé que le gustara lo que compre. Cuando llegue a su casa, golpee varias veces, pero nadie abrió, llame a su mama, y en 15min llego, abrió la puerta, entre y me dirigí hasta su habitación lo vi allí, con una carta en sus manos, tendido en el suelo, su piel estaba tibia, lo llevamos al hospital, y mi mundo, se derrumbó cuando el doctor nos dijo: Lo lamento, Joaquín ha muerto, ha tenido un derrame cerebral. Oír ello, oír aquello me destrozo, en cuanto pude, regresé a su casa, entré a su habitación y encontré aquella carta que momentos antes sostenía, su letra no era muy clara, pero lograba entenderla, en ella ponía:
Hola cariño, sé que lo recuerdas, soy Joaquín, te veré pronto, ésta vez, los años nos separaran un poco, vive feliz, y nunca pares de sonreír, Con algo más que aprecio, con amor, Joaquín.
Fue allí, en la frecuencia de aquellas palabras, en donde me di cuenta, que la primera carta que creía era la última, fue un saludo, la segunda fue un lamentable adiós.