Si había una mirada que me derritiera era la de él, definitivamente.

No sabía que era lo que había en sus ojos que me habían atraído de manera tan impetuosa.

Me hacía agonizar en esos escasos segundos en los que su mirada me penetraban el alma.

Me gustaba demasiado.

Recuerdo ese día, no podría olvidarlo nunca ya que era el cumpleaños de una de mis amadas amigas Bay, quien se ha convertido en mi hermana, y también era el cumpleaños de él, Dom.

Un grupo de amigos nos habíamos reunido en la casa de Lou, quien era la mejor amiga de Bay y la mía. No era una fiesta, sólo una reunión en la que pocas personas compartimos.

Salimos a la calle, frente a la casa de Lou. Estábamos en media carretera ya que muy pocos autos pasaban por ahí. Nos gustaba ir de aquí y allá en la misma carretera.

Vi a Dom saliendo de su casa, era el vecino de Lou. Lo reconocí inmediatamente porque ya hacía años que lo veía.

Estudió en la misma escuela que yo. Estudió con mi mejor amiga. Se graduó con mi mejor amiga. Tenía años viéndolo pero aún así él no sabía quién era yo, yo sabía quién era él.

En ese momento en el que me miró me sentí intimidada, su mirada logró intimidarme demasiado y me sentí tan insignificante y minúscula. En ese momento lo vi, en mi mente lo único que me repetía era que era lindo, porque realmente lo era, para mi lo era. En esos segundos me puse a pensar, a analizar su mirada, quizás él en realidad me había mirado como se mira a alguien a quien no conoces y yo pues me había sentido intimidada sin razón.

Había una chica ahí con quien yo me la llevaba bien, no eramos amigas pero si hablábamos y compartíamos de vez en cuando. Vi como ella, Gia, lo miraba y sonreía. Podía sentir su alegría cuando alguien lo nombró, supe que a ella le gustaba, incluso se lo pregunté pero ella, con una sonrisa me lo negó.

De un momento a otro me encontraba con él, estrechando su mano, una amiga nos había presentado, él sabía mi nombre ahora. Tomó mi mano con firmeza y la sacudió. Qué poco sutil. Pero que atractivo.

Las horas pasaban, estaba disfrutando con mis amigos, inconsciente de lo que pasaría después.

Ann, mi amiga, también su vecina, quien nos había presentado, me reveló que yo le había gustado a Dom. ¡Qué sorpresa!. Hace tiempo le había estado hablando a esa misma amiga sobre él. Ann me había comentado que él era nuevo en su vecindario, lo primero que dije fue: "Yo lo conozco, es lindo", pero nada en el mundo me haría pensar que él se fijaría en mi.

Dom era uno de esos chicos que para mi eran lindos pero inalcanzables. Fue una sorpresa gustarle, me sentí halagada y linda, después de mucho tiempo.