Jihoon estaba solo en su casa acostado en su cama con el portátil frente a sus ojos, mirando Scream –aún se preguntaba si había sido una buena mirar películas de terror, durante tres horas seguidas, cuando se convenció de que no dormiría aquella noche—.

Eran aproximadamente las 3 de la mañana y en sus oídos taladraba el ruido ensordecedor de la fiesta en la casa de al lado. Al parecer Dongho estaba celebrando el comienzo de las vacaciones de verano, aprovechando que sus padres tampoco se encontraban en casa. Jihoon se cuestionó cómo estarían Seonho y Jinyoung —ambos medios hermanos de Dongho— con todo ese ruido. Entonces recordó que Jinyoung se había marchado con sus padres y probablemente Seonho estaría encerrado en su cuarto con los audífonos gigantes puestos y tocando algo en su piano.

Por curiosidad Jihoon miró por su ventana del segundo piso, que daba directamente a la habitación de Seonho, pero la luz del cuarto estaba apagada. Sus ojos volvieron a posarse en la pantalla frente a él cuando los gritos de una mujer lo alertaron e hicieron que diera un pequeño salto del susto. Entonces creyó escuchar una rama rompiéndose y detuvo la película de inmediato.

En silencio y completamente inmóvil esperó hasta escuchar algún otro ruido, pero luego de dos minutos sólo la música de Nicki Minaj cantando Anaconda en la casa vecina se escuchaba, así que volvió a la película. Pero tan pronto como dio play algo chocó contra su ventana y se giró tan rápido que se dio un tirón en el cuello. Sobándose éste, decidió seguir mirando la película. De pronto su ventana se abrió y Jihoon saltó hacia atrás en su cama tomando con fuerzas las sábanas y echándoselas encima.

—¡AAAAH!

Un grito de terror se le escapó hasta que pudo apreciar la larga sombra de un muchacho. Estiró su mano y alcanzando la pequeña lámpara que tenía en la mesa de noche, la encendió de inmediato.

En este punto estaba convencido de que mirar aquella película no había sido buena idea.

Cuando la luz se encendió, el chico que había puesto los pies en su cuarto se tapó los ojos. Lo había cegado momentáneamente con la luz de la lámpara.

—¿Acaso estás sordo? —preguntó la familiar voz de Jinyoung frotándose los ojos, ajustándose a la luz—. Te estuve gritando que abrieras la puerta.

—¿Qué mierda haces aquí, Bae? —preguntó Jihoon calmándose y mirándolo molesto. Sus mejillas se hincharon y Jinyoung rió al verlo—. ¿No que te habías ido con tus padres?

—Naa, lo reconsideré y preferí pasarme el fin de semana mirando Breaking Bad a tener que lavarle la espalda al abuelo.

Jinyoung rió mientras se acercaba a la cama de Jihoon, mientras este se levantaba de ella e intentaba ordenar las sabanas. El mayor sacó un poco de palomitas que tenía Jihoon a un lado y observó la pantalla del computador.

—¿Te asustas con esto? Por favor, Scream es lo más falso de la vida —Jinyoung dijo con palomitas en la boca y con el menor mirándolo con el ceño fruncido— Por cierto, traje pizza.

El castaño volvió a la ventana y entonces apareció con una pizza tamaño extra extra familiar.

—¿Cómo demonios subiste eso hasta aquí?

—Rompí una rama de tu árbol en el proceso... —la mirada amenazadora de Jihoon se clavó en él—. Pero la pizza está sana y salva —Jinyoung le dio una de sus sonrisas más radiantes y el mayor no pudo evitar contagiarse de él.

—¿Por qué no estás en la fiesta de tu hermano? —preguntó Jihoon cuando ambos estaban sentados en la isla de la cocina atragantándose con la pizza extra queso que a Bae tanto le gustaba.

—No quise presenciar a Daehwi comiéndose con la mirada a Dongho. Eso da más miedo que tu película —el menor entonces se estremeció y Jihoon sonrió—. El chico tiene sólo 16 años y ha estado con la mitad de la pandilla de mi hermano. En serio, no sé cómo lo hace.

Jihoon ahora rió mientras le daba otra mordida a la pizza. Un hilo de queso, que cada vez se hacía más largo, le trajo problemas y Jinyoung rió al verlo batallar con la comida. Cuando por fin se cortó, sus mejillas estaban sonrojadas y el menor aún se burlaba de él.

—No deberías haber dejado a Daehwi en tu casa sabiendo que Seonho está allí.

Jihoon lo miró reprobatoriamente y Jinyoung se preocupó. No había reparado en eso para nada.

Seonho últimamente estaba entrando en la adolescencia y lo seguía por todas partes. Cuando Jinyoung terminó amenazándolo de contarles a todos sus compañeros que aún dormía con su peluche de Bob Esponja, el chico decidió buscarse a otro modelo a seguir, y desgraciadamente había sido Daehwi, debido a que era compañero de clase de Guanlin —su amigo en el club de matemáticas— y era extremadamente popular.

—Tal vez debería volver, —Jinyoung miró pensativo la pizza frente a él y luego arrancó otro pedazo de ésta. Aún quedaba la mitad y eso que casi se habían engullido la pizza entre los dos— pero la compañía aquí es mejor.

Y la cara de Jihoon volvía a tomar color mientras bajaba la mirada avergonzado.

—Es tan fácil hacerte sonrojar —Bae rió y a Jihoon nuevamente se le inflaban las mejillas—. Te quedó un poco de salsa de tomate ahí —el castaño le señaló la comisura de sus labios y se inclinó un poco, pero el mayor le apartó la mano y se limpió solo.

—Alto ahí, carnal.

Jinyoung rió. Intento fallido.

De pronto, un grito se escuchó venir de al lado, y ambos chicos se quedaron en silencio mirando la puerta de la cocina. En el patio de la casa vecina al parecer se estaban divirtiendo mucho.

—¡Daehwi, déjate uno! —se escuchó la voz de Hyungseob riendo fuerte.

—¡¿SAMUEL TAMBIÉN?! ¡USTEDES DOS SON DEMASIADO PEQUEÑOS PARA ESTO! SALGAN DE ESOS MATORRALES, CARAJO —la voz de Dongho molesta se hizo presente.

Jihoon y Jinyoung se miraron cómplices y rieron.

—Estos niños de hoy en día —negó con la cabeza el menor.

—Sólo eres un año mayor que Daehwi, de qué hablas.

—Un año hace grandes cambios, bebé —Jinyoung le levantó las cejas y lo miró intensamente.

—No, eso tampoco funciona —pronunció Jihoon riéndose de él por su nuevo intento fallido de coquetear con él.

—Tu cara no dice lo mismo.

Esta vez el menor pudo acariciar la mejilla sonrojada del muchacho antes que este se alejara y volviera a apartar su mano con un golpe rápido.

—¡Auch! —Jinyoung se frotó el brazo por el dolor punzante. Debería hacerse un recordatorio de lo fuerte que golpeaba Jihoon. Siempre lo olvidaba con aquel rostro adorable.

—¿Quieres bebida? —preguntó el mayor poniéndose de pie y dándole la espalda para poder tirarse aire sin que el otro lo notara. Tal vez debería darle medio punto por ese intento.

Posó el vaso con Coca Cola frente al chico y éste, antes de que Jihoon lo soltara, lo tomó haciendo que sus manos se rozaran.

El menor sonrió triunfante cuando Jihoon tragó nervioso y rápidamente volvió a sentarse en su asiento, rascándose el cuello.

—¿Hace calor aquí... o sólo eres tú? —dijo Bae coqueteándole nuevamente.

Jihoon ahora se tapó el rostro con las mangas del su hoodie, el que era probablemente unas dos tallas más grandes que el chico y cubría sus manos debido al largo.

—Nene, estás ardiendo —continuó Jinyoung empecinado en molestar al chico.

Jihoon estaba riendo tanto que el estómago ya le dolía, y Jinyoung se terminó contagiando de la risa del mayor.

—Bien, esa estuvo buena. Te doy el punto —dijo Jihoon cuando se hubo calmado. Ahora se estaba tirando aire con ambas manos y una pequeña lágrima le corría por la mejilla de tanto reírse. —Aigoo —suspiró tomando compostura y apoyando su cabeza en sus mejillas. Había comido tanto que ahora, además de dolerle el estómago por la risa, le dolía por tanto queso.

El menor aún conservaba la sonrisa en sus labios y observaba los brillantes ojos del chico frente a él como embelesado. Jihoon se encontraba igual, perdido en su mirada.

—¿Cuándo vas a dejar de actuar como si no fuéramos novios ya? —pregunto murmurando el mayor.

Bae le sonrió cálidamente.

—Cuando te dejes de avergonzar por mis cumplidos.

—Si no fueran cumplidos de camionero, te aseguro que no me reiría. Hoy has estado más decente que otros días —Jihoon le devolvió la sonrisa y estiró su mano hasta entrelazar sus dedos con los del otro. Jinyoung acaricio con su pulgar la mano del mayor sintiendo la calidez en aquel toque.

—¡HYUNGSEOB SUELTA ESE JARRÓN POR LA PUTA MADRE! !NO TE CREAS TARZAN PORQUE TE CORTO LOS HUEVOS! ¡BAJA DE AHÍ, MIERDA! !JINYOOOOOOOUUUUUNG, CONTROLA A ESTE ESPECÍMEN! —el grito de Dongho hizo que el aludido rodara los ojos y su novio riera.

—Ve a salvarlos, Superman.

Jihoon se levantó para abrirle la puerta de la cocina a Jinyoung. Entre ambas casas había un pequeño camino entre las plantas para pasar al jardín vecino, el cuál habían hecho cuando eran pequeños y jugaban a ser exploradores. Aquellos tiempos en que eran compañeros de travesuras y aventuras, hasta que los años pasaron y la amistad se transformó en cosquilleos en el estómago y miradas furtivas, sonrisas secretas y roces tímidos.

El menor se detuvo en el marco de la puerta antes de salir. Frente a él Jihoon aún le sonreía, un poco cansado ya, por lo entrada que estaba la noche.

Con un movimiento rápido posó su mano a un costado de la cabeza del mayor, afirmándose en la puerta con un ruido sordo y acercándose a éste. Simulando las escenas de los doramas. Jihoon apretó los labios negando levemente. Rozando sus narices causándole pequeñas cosquillas.

—¿Muy cursi? —en un susurro preguntó el menor.

Jihoon hizo una mueca de desaprobación.

—Algo...

Y se inclinó a besar con ternura a su novio. Bae rio y le respondió depositando su otra mano en la cintura del mayor y acercándolo a él, profundizando el beso. Jihoon inclino un poco su cabeza y entrelazó sus manos en el cuello de su novio; perdiéndose en las sensaciones.

—¡¡¡¡BAE JINYOUNG!!!! ¡¿DÓNDE CARAJOS ESTÁS?!

Ambos se separaron dejando salir una carcajada. Jinyoung aún sosteniendo fuertemente a Jihoon de la cintura impidiendo que se alejara y éste acariciando sus cabellos tiernamente.

Las luces de un carro policial y el silencio en la casa vecina los alertaron de que algo sucedía. Los vecinos debieron haber llamado por el ruido.

Jinyoung miró preocupado la entrada de la casa donde Dongho, notoriamente molesto, conversaba con uno de los policías. Cuando estos se hubieron ido, seguramente luego de que prometieran no volver a hacer ruidos molestos, Dongho dio unos pasos donde los chicos juraron ver que la tierra se movía.

—¡YOO SEONHO! ¡MALDITO MOCOSO, TÚ LOS LLAMASTE! ¡HWANG MINHYUN, HAZTE A UN LADO! HOY HAY POLLO ASADO.

—Creo que iré a salvarle la vida al pollo —dijo Jinyoung soltando al mayor.

—Adiós, Superman. Llámame —se despidió coqueto causando que Bae soltara una pequeña risa mientras se marchaba.

—Olvídame, bebé —Jinyoung le guiñó un ojo y se marchó.

Y ahí estaba otra vez Jihoon avergonzándose con las mejillas coloradas.