Y es que trató de no pensar en ello y dejarlo a un lado. ¿Pero cómo lo are posible si tengo aquella tentación frente a mí?.
Es inevitable sentir los latidos frenéticos golpeando fuertemente mi pecho al admirar aquella creación tan minuciosa y extravagante en este mundo. Tan sólo de escuchar su melodiosa voz, hace que mis sentidos se agudicen y deje de concentrarme en lo que debo de hacer.
Es que es ella quien realmente descontrola todo en mi, que deje de admirarla... Pues eso ya es muy difícil si mi mirada la pertenece.

Aún que nada de lo que pienso se puede hacer realidad... Ella sólo es una chica buena y yo... "el chico invisible".