Escucho tus palabras y el fuego ardiente de tus mentiras queman mis alas, las alas que me permitían quererte. Quiero creerte pero todo el veneno que tu boca escupe me lo impide y las mentiras que tu voz jura como ley me causan estrés, ya no te quiero ver, muda tus mentiras a los oídos de alguien que si las crea a mi me sangran los oídos en cuanto sueltas la lengua.