Palacios, salones dorados, música barroca, antiguas joyas, y largos vestidos, son tan familiares para mi, casi como un vago recuerdo. Recuerdos borrosos de carruajes, bailes interminables y cartas de amor que alguna vez leí. Se presentan en mi mente haciéndome sentir extraña, haciéndome dudar de su veracidad, de su existencia. En mis sueños suelo verlos también, lugares que nunca creí conocer invaden mi campo de visión, haciéndome sentir como en casa, haciéndome dudar sobre si alguna vez de verdad estuve allí.