Ya hace 200 noches que finjo no saber quien eres.
Prometer quedarse no ha servido de mucho.
El tiempo, no ha sanado nada.
Y no hablemos de la distancia y el olvido.
Al volverte a ver he recordado porqué acabé como acabé. Destruida. Una sonrisa como la tuya no puede desperdiciarse. Ojala todo fuera más fácil. Porque tengo unas ganas enormes de tenerte cara a cara y reírnos como antes, por cualquier tontería. Es gracioso como recordar los mejores momentos contigo, ya no consiguen hacerme reír, los echo de menos. Ojalá todo fuera tan fácil, como para no apartar la mirada al darte la vuelta. Ojalá todo fuera tan fácil como para ir corriendo a abrazarte. Pero no lo es. Y llevo 200 noches sin todo eso.
Y duele...