Yo era el tipo de niña que buscaba hadas bailando junto a las flores. Que creía en brujas, ogros, elfos y gigantes y pociones mágicas. No quería que toda la magia desapareciese por culpa de explicaciones científicas.

Pasaba horas imaginando mundos en el jardín trasero de mi casa, pensando en las aventuras repletas de magia que algún día viviría. Pero aquí estoy, a la edad en la que se suponía que debía estar montando dragones y aprendiendo los secretos de tierras encantadas. Atrapada en un instituto repleto de personas que no creen en nada. Que no se emocionan al ver un atardecer con la persona a la que aman. Que se abalanzan sobre ti cuando muestras el menor signo de debilidad.

Nunca imaginé que las personas fueran tan poco valientes, prefieren no ilusionarse. Se cierran en banda para no sentir, y que así no les puedan dañar.
Y así se crean copias y copias de personas sin ideas, sin pasiones, sin sentimientos.

Porque pese a que dramatices y parezca que tienes las emociones a flor de piel. Si no se te eriza el vello de la nuca cuando escuchas a media clase en pie decir:
Oh capitán, mi capitán.
Si nunca has llorado al escuchar los secretos de El club de los cinco. Si no has sonreído al ver una fuente llena de monedas, pensando en todos los deseos que puede que se hayan cumplido ya. Entonces para mi tus emociones son tan profundas como el charco en el patio de un colegio.

No seas mediocre, atrévete a expresar tus ideas, no te pongas una mascara, quiero que tu cara me refleje lo que sientes y que pueda ver tu alma al mirarte a los ojos.

art, girl, and drawing image