En Jesús vemos que la cantidad no importa, pues su llamado fue a “la manada pequeña” (Lucas 12:38) le importa la calidad y la fidelidad. De nada sirve que estés enseñando a un montón de personas que se están tomando la salvación como un juego. Aunque Dios se encarga por si mismo de estas personas (la rama que no da buen fruto será arrancada y echada al fuego) debes de entender que no debes impresionarte por el montón de gente que tienes. Sino por quienes son realmente fieles, a esos es a los que Jesús está buscando.