Te quise tanto que me perdí en todo; tanto que siempre buscaba un pretexto para no irme y seguir a tu lado, por más doloroso que fuera.
Te quise tanto que comprendí y acepté tus defectos a tal grado que dejé que estos me lastimaran y me alejaran de ti.
Te quise tanto que traté de construir la relación perfecta para los dos pero me olvidé que las relaciones no son de una persona.
Te quise tanto que dejé que entraras a mi intimidad, que conocieras a mi familia, a mis amigos. A todo el mundo le dije que eras esa persona tan especial.
Te quise tanto que incluso te dejé espacio en el fondo de mi ser pero creo que te hundiste demasiado en mi intimidad porque no supiste cómo lidiar con ella. Escapabas realmente rápido, no la querías para ti porque es claro que una persona que no se soporta a sí misma en su interior, no es capaz de soportar a alguien más, ni siquiera en lo externo, en lo palpable.
Te quise tanto que el día en que más me destruiste, te perdoné sin pensarlo dos veces y traté de animarte porque quería hacer feliz a una persona que está rota por dentro, sin embargo, no me di cuenta de que yo también lo estaba debido a ti.
Es por eso que dos corazones rotos no pueden estar juntos, ya que necesita sanar uno para enmendar al otro, a pesar de que este corre el riesgo de ser herido constantemente por el corazón en proceso de recuperación. Y el mío ya no aguanta ser destrozado otra vez más por el mismo corazón que lo ha lastimado a lo largo del tiempo.
Te quiero, pero no como te quise antes. Espero algún día poder conocer tu corazón restaurado para que pueda sincronizarse con el mío y verte más feliz que ahora.
TE QUIERO. OJALÁ NO TUVIERA QUE PERDERTE PARA VER UN CAMBIO EN TI.

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