No, ya no.
Ya nada es como antes y no sabes lo aliviada y feliz que me siento al saberlo, me alegra tanto darme cuenta de que mis sentimientos se han ido, de que mis lágrimas ya han cesado, de que tú ya me des igual.

No, ya no siento nada cuando me besas.
No, ya no siento nada cuando me acaricias.
No, ya no siento nada cuando me miras.
No, ya no tiemblo al escuchar tu nombre.
No, ya no eres nadie para mí.

Pero esto último no ha sido culpa mía, no he sido yo la idiota que deja perder a las mejores personas y las mejores oportunidades, no he sido yo la que lleva la basura a la cama, no he sido yo la que ignora cuando está en las mejores y regresa devastada cuando está en las peores.
Y en realidad esto era lo que necesitaba, necesitaba una buena decepción para darme cuenta de que eres una mierda como persona, y además de eso eres un maldito desalmado.
Yo nunca debí justificar tu actitud de mierda, nunca debí justificar tus actos. Tenía la llama de la esperanza viva pensando que detrás de toda esa porquería que le dejabas ver al mundo, había alguien que valía la pena, alguien que me amaba y que permanecería junto a mí.

Es irónico ahora que lo pienso, todas esas veces que estuve para ti a las 3 am cuando todos dormían y tú estabas despierto con un corazón roto y las veces que me desplomé y te aclamé por ayuda, tú pequeña mierda ni siquiera volteaste a verme, ni siquiera preguntaste si te necesitaba y me abandonaste.

Lo peor fue que yo siempre me quedé a tu lado aun cuando en vez de recibir flores recibía balas.
Pero me he quitado la venda de los ojos y me he dado cuenta del valor que tengo y que ha sido una lástima que no te hayas dado cuenta de ello.
Al final, no he sido yo la que ha perdido y ha gastado su tiempo, has sido tú que no te has dado cuenta de lo buena que he sido contigo y de lo mucho que te he amado.
Creías que al estar muy enamorada de ti yo podría seguir aguantando toda clase de barbaridades, pensaste que el amor me había vuelto ciega y que dejaría pasar una vez más por alto tus fallas.
Pues no, ya no.
Ahora vuelves a mi pidiéndome explicaciones, preguntando el por qué te he arrancado de cuajo de mi vida y de mi pecho, y eres un inútil si realmente no te das cuenta por ti mismo que todas tus oportunidades conmigo se han agotado.

No, ya no te amo.
No, ya no te espero.

Y si, ahora si me daré una oportunidad con el único amor de mi vida. Yo.