Regresar después de tanto tiempo y volver a verte ha sido difícil. Pero, al mismo tiempo creo que es lo mejor que me pudo pasar. Tuve que irme y volver para darme cuenta de las cosas, de la situación en la que estaba contigo, de nuestros cambios.

Ese día, el día que menos esperaba, te vi. No puedo explicar todo lo que sentí. Era una mezcla de sentimientos. Pero no supe cómo actuar, cuando contigo antes todo era más fácil. Me quisiste abrazar pero yo no me moví, solo te iba a saludar hasta que sentí tus brazos y pude reaccionar. Fue un poco incómodo, pero al mismo tiempo me gustó sentirte otra vez cerca. Pensé que todo podría volver a ser como antes.
En ese momento me di cuenta de que mis sentimientos por ti nunca se fueron. Tal vez solo traté de ocultarlos de mi misma. Pero, con ese abrazo me di cuenta de que lo único que hacía era engañarme para no sentir que me estancaba en un nosotros, que a pesar de que yo lo deseaba, nunca existió.

Pasaron unos cuantos días, nosotros hablábamos. Ya no me sentía igual. Me sentía distinta cuando estaba contigo, pero distinta en el buen sentido, como antes lo sentía. Me empezaba a sentir incomoda. Notaba poco a poco tus cambios. Vi que te acercabas de vez en cuando, quiero decir, cuando lo necesitabas. Pero yo necesitaba sentirte cerca no solo un par de días, sino el día completo si era necesario. Eso me dolía.

Darme cuenta de que tú no necesitabas verme como yo lo hacía me dolía. Pero fue aún peor cuando vi que verdaderamente habías cambiado. No eras como antes. Al menos antes te sentía amigo, ahora no se si puedo decir si esa amistad aún existe.

Un amigo no te busca cuando necesita algo de ti. Un amigo está ahí siempre. No solo ve por él, sino por el otro. Lo único que pedía era que estuvieras al pendiente, no solo de ti si no de mí también. No pedía un sentimiento más fuerte, solo que me trataras como una amiga como antes. Eso era lo mínimo que pedía. Sabía que no te podía forzar a quererme como yo te quiero, pero al menos sentir que te importo en una menor cantidad bastaba para mí. Pero ni eso.

Antes de irme estaba para ti siempre, sabías que si necesitabas algo podía dártelo sin quejarme. Ahora el que se queja eres tú porque yo me doy mi lugar. El que siempre debí darme. Puedo justificar mi actitud de antes, pues éramos amigos, o eso era lo que sentía o me hacías ver. Pero ahora, ni si quiera tenemos una plática estructurada, solo un hola, una petición de ayuda de tu parte y luego viene el adiós. No te importa lo que yo sienta o lo que yo necesite. Si alguna vez te pedí algo, me contestaste que no podías o no lo tenías. ¿Alguna vez tuviste una respuesta así de mi parte? Lo daba todo por ti, si no lo tenía lo pedía, al final siempre lo conseguía por ti.

Te di una y mil oportunidades, pero eso fue cuando de verdad sentía que te arrepentías y te importaba lo que había entre nosotros, esa amistad que nos unía. Puedo decir que a pesar de que yo deseaba contigo algo más, con una amistad me bastaba y me sobraba, me gustaba tenerte alrededor mío, pues contigo me podía divertir y ser yo misma. Pero ahora, todo ha cambiado, todo es distinto. Tú eres distinto, pero yo también he cambiado.

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