No fuimos novios, ni mucho menos. Pero a pesar que han pasado los años todavía tienes un pedazo de mi corazón solo para ti.
Tu indiferencia no me duele como antes, pero aún así siento una punzada en lo más profundo cuando me ignoras.
Tú recuerdo me hace mal, pero te busco. Te busco para encontrar esos momentos en los que me consideraba genuinamente feliz. Momentos tal vez idealizados. Momentos que no volverán. Pero momentos, al fin y al cabo.
Duele saber que esos son todos los que vamos a tener.
Si me quisiste, eso no lo sé. Pero nadie dibujaba en mi rostro una sonrisa tan grande como tú.
¿Que si sufrí? Sí, y mucho. Cuando me vi remplazada por ti me quedé sin piso. Pero lo superé. Y aquí estamos hoy, en un limbo donde me hablas, pero no como antes. Donde te quiero, pero no es igual. Un limbo donde a veces revivo esos momentos juntos y sufro de saber que no volverán, pero en el cual no quiero volver a vivir eso y prefiero ser tu simple y sencilla "amiga". Qué palabra tan dolorosa esa. Amiga.
Nunca pensé que llegaríamos a eso. A ese punto donde nos queremos alejar, pero no podemos. Entonces buscamos ese intermedio en que nos apoyamos y estamos para el otro sin mayor compromiso. Vaya mentira, esa de ser amigos.

A ti, mis pensamientos de madrugada.