Te observo tan ausente; yo ante tus ojos no existo, paso caminando y miro tu cabello jugando en vaivén, tu mirada evasiva, tu actitud inexpresiva y un tanto soberbia me acogota enamora y atemoriza. Hoy prometo hablarte al día siguiente y mañana prometo hablarte al día siguiente, si tú deseas, si tú dispones puedo caer sumiso a tus pies completamente, como con nadie he caído, claro, si tú deseas, pero jamás deseas lo que no conoces, ni siquiera lo que conoces y eso, eso me encanta.
Podría dedicarte mil escritos, llamarte por teléfono a diario, marcar la fecha de tu cumpleaños como importante en mi calendario, cambiar el concepto de amor en tu vocabulario, pero claro, yo para ti, aún soy un desconocido y por ende un ente inexistente que esta noche no deja de pensar en ti y todos los días piensa algo diferente sobre ti.