"Tengo miedo"
Estas dos palabras las puede decir cualquier persona.
Desde un niño pequeño acurrucado entre las mantas de su cama hasta uno no tan pequeño.
Desde un niño o adulto al que acaban de destruir, ya sea por una guerra o incluso porque no encuentra a sus padres.
Porque después de todo, todos tenemos miedo alguna vez.
Pero el miedo se puede combatir, solo necesitas a alguien que te abraze y te diga:
"Ya no estás solo".