Querido amigo:
aquí estamos, una vez más.
Has llegado a tu final,
y aún no soy capaz de ver en qué momento ha sucedido.

No has sido lo que yo esperaba,
y no destaco esto como algo malo.
Confieso, con dolor, que he deseado tu fin
y espero que no guardes rencor hacia mí.

Me has enamorado una vez más
con tu olor a mal y tu tacto a sal
y con tus noches largas sin dejar de bailar
y tu Luna escondiéndose antes del amanecer.

Has sido tan largo como el invierno,
y es la primera vez que pienso así.
Supongo que estoy creciendo
y ya no tengo el mismo frenesí.

En el fondo tanto tú como yo sabemos
que has sido importante como los que más.

No te voy a olvidar nunca,
porque contigo he aprendido
a conocerme.

Te dejo con un sabor agridulce
ya que sé que lo que viene no va a ser fácil
pero él siempre decía que yo era una guerrera
y que podía con todo lo que se me cruce.

En mi recuerdo siempre quedarás.

- A. L.