Le conocí en octubre y hablamos de junio,
regateando palabras y soñándonos.
Cada día más locos, cada día más tiernos.

Sudamos sangre en enero y rompimos las barreras de nuestros cuerpos
justo a tiempo para ver florecer a las flores
en primavera.
A cinco grados.

Reescribimos átomos e intercambiamos carbonos.
Sintiéndonos, besándonos,
abriéndonos.
Agosto entre mis piernas.
Treinta de febrero en tu cabeza.

Me dormí en tu pecho.
Absorbiendo Paco Rabanne.
Deslizando Carolina Herrera.

Desperté agotada en noviembre.
Justo a tiempo de pintarle las uñas a la Luna.
Cuarto creciente de San Juan.

Diciembre entre mis piernas.
Verano en tu cabeza.