Van a ser las seis, ya tengo puesto mi atuendo elegante para la graduación. Mis padres me llevan en el auto hasta la escuela por ultima vez. Estoy muy nerviosa: será la última vez que me juntaré con mis compañeros en ese lugar. Ya están todos allí, muy bien arreglados diría yo. Saludo a todos al aire con una sonrisa nerviosa. De pronto alguien me toma por la cintura y me saluda...es él! Ahora estoy más nerviosa que antes. Se ve tan guapo con el traje y su peinado. Pero hay algo extraño, algo en su rostro que luce diferente, es como si también estuviera nervioso, supongo que es normal.
"Te ves linda." dice él con una sonrisa torcida.
"Gracias...Tenes la corbata un poco chueca..." le aviso, él intenta acomodarla, pero soy más rápida que él. "Deja que yo lo hago."
Él se queda quieto hasta que termino de anudar bien la corbata. Y hay un silencio tenso, como si ambos quisiéramos decir algo, pero no nos animamos. Todo el mundo habla excepto nosotros.
El tiempo avanza realmente rápido, ¿debería decírselo ahora? ¿Y si espero hasta después de la ceremonia? Creo que sería mejor.
Sofía, él y yo nos preparamos para entrar con la bandera por última vez, me siento muy triste al respecto, ya nos vamos a ver tanto como en los últimos cinco años. Se me vienen tantos recuerdos a la mente que ni cuenta me doy que estoy llorando. Mariano está con la bandera, pero la suelta.
"¿Sos idiota, Mariano? Casi la tiras!!!" le grita al mismo tiempo que la agarra.
Pero él no le hace caso, me está abrazando. Y no dice nada, estamos en pleno silencio, como antes, pero al contrario de la vez pasada, en esta ocación estoy fascinada y no quiero que pare. Por desgracia el tiempo sigue avanzando, de modo que tenemos que hacer nuestra entrada. Nos situamos en la tarima y ayudo a Mariano a subir la bandera hasta el tahalí. Esta vez cantamos el himno a todo pulmón, porque estamos orgullosos de todo esto. A Sofía y a mí se nos salen las lagrimas en las ultimas estrofas.
[...]
Cuando guardamos la bandera no lo puedo evitar y los abrazo a los dos con la fuerza que jamás creí que tenía. Ellos me devuelven el abrazo. Nos acomodamos en nuestros asientos con rapidez. Una maestra que no conocemos da un discurso bastante triste y emocionante sobre como será nuestra vida luego de la escuela. Y una vez que la vicerrectora comienza a llamar a los estudiantes por cursos, él me aprieta la mano. Yo lo miro con asombro y desconcierto, ¿de verdad está pasando esto? Desearía que si.
"Mariano Gonzales" llama la vicerrectora. Él se levanta con la frente en alto y camina hasta el profesor de Recursos Humanos con paso decidido. Éste le entrega el diploma y le extiende la mano para estrecharla, pero Mariano niega con la cabeza y le besa la calva al profesor. Me echo a reír, creo que todos, incluso el profesor.
La vicerrectora me llama ahora a mí. Y dudo al levantarme, me tiemblan las piernas, incluso llego a creer que estoy flotando hacia ella. No quiero irme, no quiero cerrar esta etapa, no quiero despedirme de ellos, o de él.
Pero tengo que hacerlo, debo hacerlo.
El profesor de impuestos está parado allí, con mi diploma en sus manos, está sonriendo y extiende el diploma hacia mí, pero yo no lo acepto, en vez de tomarlo me abalanzo para abrazarlo.
"Usted ha sido el mejor profesor que he tenido en toda mi vida, y no me avergüenzo de decirlo. Muchas gracias por todo." Me retiro del abrazo y tomo mi diploma. Mi cara debe ser un completo desastre con todo lo que estoy llorando. Regreso a mi asiento y vuelvo a darle la mano a Mariano. Ahora estoy más calmada. El tiempo pasa más rápido aún y me queda menos tiempo con él.
*Escuchar "If I had a Gun de Noel Gallagher's High Flying Birds."
"Hay algo de lo que quiero yo hablar con vos, Lour" me dice él. Yo volteo hacia él en signo de que le estoy prestando atención. "Sé que ya estamos al borde de no volver a vernos más..."
"¿Y quién dice eso?" le suelto bruscamente.
"Emmm... No sé, yo creía que te querías ir para no volver a vernos más."
Me quedo helada, ¿de verdad se acuerda de eso?
"Si, bueno, eso era antes de... ¿Sabes qué, Nano? Olvidado..."
"No puedo, Lour, se me hace bastante complicado. Y no puedo irme sin antes decírtelo."
"Es oficial, felicidades a todos los graduados bermejianos" anuncia la vicerrectora. Y todos arrojan sus birretes al cielo.
"Te amo, Lourdes." y se inclina a besarme.
Y yo también lo amo.